…Y es extraño…, las yemas de mis dedos están tocando el teclado del
ordenador. Me quedo fija mirando mis manos intentando descifrar el texto que
estoy a punto de escribir.
…Y es extraño…, no tengo nada en la cabeza. Me quedo totalmente en blanco,
inmóvil y en calma durante unos segundos.
…Y es extraño…, mi cuerpo acepta el silencio. Se detiene el flujo
constante de pensamientos y preocupaciones y encuentro la paz.
…Y es extraño…, ahora, noto mi presencia. Sintonizo con mi propia conciencia
y el cansancio del mundo exterior se siente aliviado.
…todo es muy extraño…, veo claridad y verdad. Busco mi propio refugio, un
espacio lleno de significado potencial y armonía.
Verónica
